miércoles, 6 de abril de 2011

Horas Tristes de Tu Ausencia

 
Estoy rendida, cansada agotada.
Sin embargo sigo aquí desesperada.
Mi cabeza recostada en esta cama.
Dominando estás mi mano, es tu esclava.
Atrapada en sentimientos y cambiada,
sumergida en este espacio que reclamas.

Siento cómo mis parpados decaen.
Oigo claramente, mi agitado tórax habla.
Es como si buscara lo perfecto... ¡Desquiciada!
Como si las palabras sustituyen tu llegada.

Te extraño, aquí esta la evidencia,
en esta incoherencia, en estas sólidas vivencias;
en este diario sucio, en esta vívida dolencia.
¡Ya no aguanto más! Golpean a mi paz
Las horas tristes de tu ausencia.

Se mezclan con la risa, echan de menos tu presencia.
Irrumpen a costillas del reloj, de su destreza.
Quizá haya sido el dulce, el café... ¡Las consecuencias!
Y aunque todavía no acepte estar cada vez más inmersa;
comprendo en mis adentros que el peligro, la vergüenza,
un tanto se acercaron a mi vida y hoy comienzan.

Por culpa de tu abstracta concepción de la belleza
a un pájaro sin rumbo mis impulsos se asemejan.
Lo siento, soy tan ruda ¡es mi dureza!
¡Me duele!, soy tan frágil cuando el miedo se condensa.
Renace la esperanza y quedo yo, ¡Sueño despierta!
Me alimento de recuerdos de los dos, de lo que piensas.

Es que en sí, no tiene ciencia
¡creer en cosas que tal vez nunca sean ciertas!

Insectos Como Nunca Antes Vistos


Acabo de ver las impresionantes fotos de Thomas Shahan. No sé si fotografía otra cosa que no sean insectos, pero no hace falta. Este hombre se arrastra (literalmente) hasta conseguir la toma que quiere. Personalmente, ver como alguien captura a través del lente y nos devela la gloria de Dios y la belleza de su creación hasta en las más pequeñas criaturas, es algo digno de catarsis.

Recuerdo una de esas meditaciones en las que me preguntaba la utilidad de las moscas y porque tenían que ser tan molestas. Llegue a considerar conveniente que desaparecieran de la tierra. Luego, humildemente reconocí lo torpe de mi opinión. Entendí como unas simples larvas terminaban siendo la llave para esclarecer horrendos crímenes, en esos programas televisivos de medicina forense. Pero nunca había visto estos animalitos tan vívidos, coloridos y admirables como los muestra el arte de Shahan.  







martes, 5 de abril de 2011

Universidad de San Pedro Sula

Su eslogan es "...con todo", y el lema de este periodo es: "Aqui tú eres el protagonista". No quiero despotricar contra al institución que me ha dado la oportunidad de estudiar la carrera que amo, y que me ha facilitado media beca académica. No es mi intención comenzar una revolución y mucho menos causar daños o heridas. Pero es mi catarsis y creo que es justo y necesario, hablar lo que es debido y criticar con el afán de despertar conciencias.

En los dos años de permanecer en las aulas, clase tras clase, y de pasar una y otra vez por la famosa "pasarela", hay cosas que simplemente tienen que decirse. Es como si la calidad educativa fuera inversamente proporcional a lo formidable de su infraestructura. Realmente -al menos en mi carrera-, es urgente la incorporación de un sistema de supervisión y control que garantice desde lo más basico (cumplimiento de horarios, asistencia) hasta lo más imprescindible (el aprendizaje verdadero), en lo que a catedráticos se refiere.

Estos ojos (que se los comerán los gusanos algún día) han tenido que ver y soportar con paciencia, entre el tedio y la descepción, como personas que tal vez son muy buenos profesionales, usurpan cátedras y hacen de un espacio, que es para la trascendencia y la formacion de las mentes, simples y pateticos discursos. Hacen pasar el tiempo y esconden su falta de planificación, esmero, y a veces, conocimiento, detras de jornadas interminables de exposiciones que no critican, investigaciones que no leen, ejercicios que no revisan, temas que ven a superficialidad, palabras soeces, comentarios parcializados y libros que escuetamente se leen.

Uno de ellos, con el mayor de los descaros, practicamente vendía la clase. Exigió a lo largo del período un libro de trabajo, otro de ejercicios, uno de lectura, y lo imporante no era sacarles provecho o aplicar lo aprendido, sino que el alumno lo comprara, porque eso le daria los puntos. Apenas y hojeaba los trabajos presentados, solo los miraba, y ponía la nota. Luego, los que reprobaban, discretamente hacian fila fuera del aula. Y él, no tan discretamente les pedía un par o tres libros, no para donarlos a la biblioteca, no para que los leyeran e hicieran algun resumen, sino para formar parte de su repertorio personal de libros obtenidos mediante el mismo método. Muy letrado ha de ser, considerando el numero de los solicitantes de la "segunda oportunidad". Luego durante clases, se empeñó en culturizarnos sobre todo tema que se le ocurriera, exeptuando uno: el de su clase. Ese unas cuantas veces lo tocó, siempre dentro de lo básico, rayano en escolar.

Luego otro catedrático, esta vez empecinado en manifestar su punto de vista y opinión personal en plena crisis política. No propiciando el debate, no buscando ver el fenómeno, diseccionarlo y escudriñarlo desde el area que correspondía a su clase. Llegó el examen final y no vimos ni la tercera parte del libro asignado.

En dos ocaciones tuve mas de dos catedráticos por clase. En la primera experiencia, perdí varios dias, que nadie repuso, días que pagué, horas que no me fueron devueltas. El tercer catedrático que llegó igual que la anterior, tuvo que regresar a lo básico. Al final terminé sabiendo poco más del contenido que se podría facilmente evacuar en unas tres semanas.

En la segunda clase, la segunda maestra, solo diré que sigo sospechando que no sabía mucho del tema, y por eso se dedicaba a extender oraciones sencillas y convertirlas en sendas disertaciones, muy protocolarias, tambien para perder el tiempo, o tal vez porque así es ella. Lo importante es que salí tal vez mas confundida que como entré.

Son tantas experiencias, que no cabrían en este post sin antes dormir al lector. Pero con todo lo malo, sería injusto no destacar aquellos pocos que se han ganado la admiración y agradecimiento de unos, y por supuesto la apatía de los que gustan de pasar con el más mínimo esfuerzo. Estos, son los maestros que hacen que valga la pena levantarse por las mañanas, tomar dos buses y caminar unas tres cuadras en total, para estar frente a ellos y recibir el pan del saber. Que exigen por que les interesa ocasionar un cambio positivo, poner a prueba y pulir los talentos. A ellos mi respeto y especial mención, por que se lo merecen una y mil veces.

Una cosa es clara, y a la vez aliviante: casi todo se podría prevenir con dos medidas. La primera es la supervisión adecuada, con personas preparadas, entendidas, ajenas al personal de la institución. La segunda es la puesta en práctica de una política de participación estudiantil en los asuntos de su propia enseñanza, fomentando la crítica constructiva, la exigencia, y sobre todo, el acercamiento de las autoridades universitarias al alumno, escuchar lo que tienen que decir y hacer algo al respecto.

No evaluaciones esporádicas que no toman en cuenta, no solo ver las quejas (tal vez mal ejecutadas) de los alumnos como una amenaza, sino como una expresión de inconformidad, una oportunidad para generar valor agregado y cambiar aquello que está mal, porque hay demasiadas cosas que están mal. Y sinceramente, creo que es demasiado posible mejorar. Tanto, que me siento desconsolada cuando la misma historia se repite cada tres meses y aun tengo la sospecha de que nada o poco de lo que haga provocará algún cambio.

Periodista Digital: Más trabajo... ¡y menos prestigio!


Leyendo por ahí a Alberto “Paco” (http://variedadplus.blogspot.com/), encontré algo que me llamó la atención; ¡y es que es una gran verdad! De alguna manera, el nuevo formato en el que se desenvuelve la profesión del periodista, no hay lugar para protagonismo.

Es cierto, desde hace mucho, se viene enseñando que el periodista no debe formar parte de la noticia, y desaparecer lo más posible. Pero en internet, el redactor no es dueño de su nota. Ni siquiera es exclusiva. Ha de abrir espacio a cualquier cantidad de adiciones a su trabajo, no por parte de su editor, ni su jefe, sino de todo aquel que lea su escrito y decida que quiere comentarlo.

Recuerdo las palabras del cartero de Neruda en Il Postino: “El poema no es de quien lo escribe, sino de quien lo lee”, y sin objeto de pasar a lo romántico o sentimental, es así también en el mundo noticioso. Jean Fogel, como profesor de la Fundación Nuevo Periodismo, habla de una relación horizontal con la audiencia.

Los nuevos tiempos exigen periodistas no solo más actualizados y hábiles en tecnología y gestión de información, sino también un cambio de actitud hacia el público lector, una experiencia mucho más cercana y una interacción acortada en tiempo y aumentada en cantidad. Inclusive se convierte en un banco potencial de fuentes.

Concluyo con una observación: Es increíble lo que la gente dice con un teclado de por medio, y es labor del periodista estar atento a este nuevo recurso, que es el internet, para sacarle el mejor de los provechos y realizar con calidad su trabajo.

Periodismo Digital


Según Stephanie Falla, en su tesis de Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, el periodismo digital prácticamente se ha convertido en un nuevo género periodístico con características propias. Lo define como “un nuevo género periodístico que utiliza el internet como un medio de distribución de la información y se vale de varios formatos para comunicar en una misma plataforma”. 

No podría estar más claro; es evidente que los futuros y actuales comunicadores no podemos ignorar este fenómeno global que nos envolverá en poco tiempo aunque no lo queramos. La tecnología nos está abriendo puertas antes inimaginables, y es tiempo de que comencemos a tomarlo en serio. El periodismo digital no es algo nuevo, como Falla afirma, pero se sigue tomando como un pequeño espacio en la agenda universitaria. No es un apéndice, es la futura columna vertebral del periodismo. Con la incursión de los SmartPhones o “teléfonos inteligentes”, lo que antes debía ser inmediato, ahora lo es aun mas. Donde antes prensa, radio y televisión estaban cada uno en su sitio, ahora las fronteras desaparecen, y es imperativo que vayamos al mismo paso con la corriente.   

Si bien es cierto que la brecha digital en un país como Honduras es inmensa, hay mas celulares que personas, y hay quienes no saben leer, pero tienen uno. La comunicación se vuelve cada vez mas imprescindible, y con ella los aparatos que la hacen posible. A eso sumemos a desvalorización económica por la que pasan cada año las computadoras, y en poco tiempo un ordenador será accesible a un gran porcentaje de la población. 

Mi catarsis es la conciencia de lo importante que es conocer más sobre el tema y ser más inquisitiva, buscar, encontrar y obtener las habilidades que me permitirán desenvolverme en esa plataforma multimedia. Y esa debería ser para todos los estudiantes de Comunicaciones o Periodismo, ya que, como afirma Sandra Crucianelli en el formidable artículo de Falla, los programas informáticos y los recursos en línea se han vuelto soportes indispensables que  debemos conocer y dominar, porque de esto puede depender buena parte de la calidad de nuestro trabajo.

Las Redes Sociales y Sus Efectos en el Medio Informativo

Creo que de más está decir (y aun así lo diré), que hoy en día las redes sociales son las consentidas no solo de la sociedad moderna, sino también de la publicidad y los medios de comunicación. A nadie sorprende ver en los periódicos o vallas publicitarias los emblemáticos íconos de Facebook y Twitter. Y tampoco extraña que en una cadena televisión mundial informativa, como lo es CNN, existan espacios de participación para el público a través de estas redes. En mi opinión, es una interesante estrategia y marca una nueva forma de informar. El canal de comunicación, esta vez, es bidireccional, y la retroalimentación se da inmediatamente.

Con todos y los beneficios que esto trae, lo atractivo de este nuevo formato, existe un dilema personal que no tengo idea si los ejecutivos de la cadena se habrán planteado. Debo recordar que un medio de comunicación, además de informar, tiene el deber de formar. He allí el dilema; América Latina no se destaca por su ortografía (por más que nos duela), nuestro sistema educativo tiene deficiencias innombrables, en unos países más que en otros. Siendo esto así, y considerando que CNN transmite a todos ellos, es común ver en los mensajes en pantalla atrocidades al lenguaje y asesinatos al buen español, que quedan totalmente impunes ante la mirada atónita de esta servidora. ¿Será que tendremos que seguir viendo eso, por protección al derecho de estas personas a que su mensaje se transmita inalterado? ¿Vale la pena exponer al espectador, presentarle algo erróneo sin advertirle que lo es? ¿Qué efectos puede tener esto en nuestra ya debilitada y escueta noción de las reglas de escritura en nuestro idioma?

Analizar el asunto es encontrarse con la espada y la pared. Es necesario prevenir la deformación de la lengua, que tal vez no se deba exclusivamente a este factor, pero sí estaría contribuyendo de manera considerable. No se puede dejar de mostrar los mensajes, porque son la única prueba de legitimidad. La respuesta a este dilema no la tengo yo. Sigo pensando en una medida de censura, porque no debería ser tratado el asunto con menor atención que a las groserías al aire. Pero si no es posible tapar las palabras, ni cambiarlas, ¿Qué hacer?...

Mientras la respuesta queda colgando en el abismo de las interrogantes en espera. Mientras llega alguien a rescatarla del precipicio, ¿Cuál es el precio de la espera?, ¿Cuántas palabras comenzaremos a escribir mal, de tanto verlas mal escritas?...